Casa Estudios
Senderos, San Miguel de Allende, Gto.
Año: 2011
Colaboración: Sánchez Arquitectos y Asociados
Esta casa se proyectó con un programa muy preciso, para una pareja de artistas con una larga trayectoria y necesidades muy específicas. Él, dedicado principalmente a medios digitales, necesitaba un estudio pequeño; ella, pintora en gran formato, requería un espacio amplio y luminoso. Ambos con hábitos cotidianos diferentes, necesitaban áreas privadas separadas, una recámara pequeña con baño y ducha para él y una recámara amplia con un baño y tina para ella, ambas dentro de sus zonas de trabajo. Para la vida en común compartirían el resto de la casa: cocina, comedor y, como extensión de la sala, un screened porch o sala exterior, cubierta por mosquiteros para disfrutar de la vista del campo. A partir de este programa elaboré un esquema consistente en dos celdas estudio-recámara dispuestas en ángulo, que se unen al pabellón central a través de pasillos de cristal. La intención era que ambos tuvieran la sensación de salir de su taller para llegar a la casa. La casa es una caja de cristal que, con vistas a los trescientos sesenta y cinco grados, presenta un fuerte contraste con la solidez de los muros de los estudios.

This house was conceived according to a very precise program, focused on a couple of well-established artists, both of whom have very specific needs. Dedicated principally to digital work, he required a small studio; a large-format painter, she needed a wide, luminous space. With their differing daily routines, both needed their own private areas: a small bedroom with a bathroom and shower for him, a spacious bedroom with a bathroom and tub for her, both within their workspaces. The rest of the house would be communal: kitchen, dining room and, as an extension of the living room, a porch screened off by mosquito netting, from which to enjoy the view of the surrounding countryside. From the starting point of this program, I elaborated a consistent scheme based on two studio-bedroom cells laid out at an angle and linked to the central pavilion by way of glass passageways. The idea was that both have the sensation of leaving their studio to go to the house. The house, in sharp contrast to the solidity of the studio walls, is a glass box with 360-degree views.